domingo, 9 de marzo de 2008

La Burocracia Universitaria frente al Poder de los Estudiantes

Hrod Mérida (Xpectrvm)
Sevilla, 09-III-2008

Muchos hemos visto ya qué posturas e intereses favorecen las instituciones que dicen representarnos.

Frente a esta situación, el respaldo popular, que ha empezado a respirarse en pleno curso en ciertas universidades, por pasillos, facultades y aulas, constituye una alternativa, se convierte en el factor clave.

A partir de ahí resurge la demanda de un nuevo espacio al servicio de los estudiantes, desde el que dar impulso y organización a todo su potencial de lucha, de acción, de participación en las cuestiones de interés público.

Un buen ejemplo de ello son los Grupos de Trabajo de Estudiantes, ya existentes en muchos centros y Facultades de Sevilla. Un espacio que aún no figura en ningún papel ni estatuto, pero que surge de la necesidad de los estudiantes de organizarse, de moverse, de empezar a emprender acciones en la lucha contra un proceso que amenaza su futuro, lo que queda aún de sus derechos. Su universidad aún les garantiza el acceso a una enseñanza pública mínimamente decente. Pero eso va a dejar de ser así.

El Proceso se llama Bolonia, y ha empezado a despertar preocupación, a partir de la puesta en vigor de varios decretos que van bajando a tierra las líneas generales de su marco legal en España: la LOU, aprobada por el gobierno del Partido Popular de Aznar en 2002, y continuada después por el del PSOE de Zapatero, con la complicidad de Izquierda Unida y su dirección, contrariamente a las promesas de ambos de derogarla.

Es a partir de estos Grupos de Trabajo desde donde los estudiantes comienzan a plantar cara en su lucha contra este arrollador proceso, que les depara un futuro bien negro. Así comienzan a organizar actividades por informar al conjunto de la comunidad universitaria, por arrastrarla a actos de protesta. A medida que lo hacen, poco a poco se van sumando a la dinámica de movilización sectores más amplios. La participación comienza a extenderse, y a incrementarse el nivel de esfuerzos conjuntos.

Difusiones mediante panfletos, mediante Comités de Redacción y Propaganda, son algunas de tales acciones; mediante pegadas masivas de carteles; pasaclases agitando e informando para la lucha; debates, charlas, firmas... Y finalmente, ¡convocatorias a la movilización!

Buenos ejemplos fueron las del 12 de Diciembre en Sevilla y la del 6 de Marzo, a nivel estatal —secundada en varios puntos del Estado—, en las cuales se concentraron miles de estudiantes por calles y avenidas, alzando voces de protesta contra el desastre de "Bolonia" y los Decretos de la LOU. Ello sin olvidar mencionar los dos respectivos encierros, que antecedieron en Barcelona y Sevilla a la convocatoria estatal, emanada de los Grupos y Asambleas de estas dos universidades.

El último de estos "Reales Decretos", depara un poco alentador futuro, bajo la vaga y abstracta consigna de la homologación de títulos europeos y la movilidad de estudiantes por la Unión —para la cual ya existen becas ERASMUS, que ahora, tal vez estén en peligro—:
1. Aumento de tasas de matriculación en hasta un 150%.

2. Sustitución del viejo sistema de becas del Estado por uno basado en préstamos bancarios —expedidos por el Banco Santander—.

3. La participación del capital privado en las universidades, bajo la consigna de la "autofinaciación", desentendiéndose así el Estado.

4. La puesta en vigor de la ANECA, órgano universitario de carácter prescriptivo sobre validez de titulaciones, programas y selección de personal docente, compuesto, entre otras cosas, por altas personalidades del mundo empresarial y político.

5. Sustitución del viejo sistema de licenciaturas y diplomaturas por uno basado en:
a) Grados, de 4 años, de formación general básica, donde las clases, en un 70%, se sustituyen por horas de tutoría, biblioteca, "autoformativa" —estudiar en casa ó "por tus propios medios"— y prácticas en empresas —no remuneradas, a diferencia del F.P.—, que, por supuesto, pagas.

Se enfoca así la enseñanza a la adquisición de "habilidades, competencias y destreza", en función de las demandas del mercado; en lugar de lo que siempre fue: la transmisión de conocimientos y desarrollo de conciencia crítica, profundidad de análisis y capacidad de síntesis.

b) Postgrados, que partirán de un Máster en empresas privadas, altamente especializado y a precios desorbitantes, llegando a rondarse cifras de varios miles de euros —entre 5 y 9 veces, de media, superiores a uno actual—, como vía de acceso al derecho a una formación avanzada, que se verá muy restringido y relegado tan sólo a una élite, que podrá afrontarlo sin problemas. La falta de un Máster restringe, a su vez, la posibilidad de acceso al Doctorado, segunda etapa del postgrado, en cuya orientación y evaluación podrán incidir empresas.

Lo que, añadido al desvalijamiento del sistema de becas, los bajos salarios, el nivel de endeudamiento generalizado de familias obreras, y la dinámica especulativa del actual sistema financiero e inmoviliario, conducirá a la asfixia económica, cuando no a la interminable dependencia parental o un horizonte hipotecado, a una gran mayoría de los jóvenes estudiantes que, al no poder compaginar estudios con trabajo, carezcan de un nivel de ingresos lo suficientemente elevado.

Se trata, como vemos, de crear una enorme masa de mano de obra poco cualificada, precaria, flexible y desplazable, según las exigencias de lo que, en la nueva terminología tecnocrática, viene a llamarse "demanda de capital humano".

Se trata de situar la enseñanza al servicio de los grandes mercados y empresas oligopolísticas, haciendo así un negocio de lo que debiera ser un bien público y social.

Y se trata, en definitiva, de devolver el saber a las élites, neutralizando, de este modo, todo reducto de resistencia ideológica; de evitar toda capacidad política de respuesta al ampararse en instituciones de carácter prescriptivo, que nunca preguntan, ni informan, que no admiten disidencia ni objeción. Instituciones que se cubren a sí mismas sus espaldas. Su voto no cambia nada, y jamás otorgan voz.

De ahí la necesidad de tales organismos, de tales Grupos de Trabajo de Estudiantes. Desde ellos es posible organizarse y ejercer presión, meditar la acción, con el fin de reactivar la lucha. Esa lucha es muy necesaria, pues es el único modo de permitir plantar resistencia al atropello de unas instancias que no nos oyen. Así que en base a tales Grupos, los estudiantes plantaron cara, organizando una respuesta eficaz y conjunta. Y en base a ellos, los estudiantes, comienzan a despertar, y a extender su intrépida lucha.

Además de la lucha central, se añade una coyuntura, por una lucha concreta: por una Delegación de Alumnos que sí represente a los estudiantes.

La Delegación de Alumnos no es más que un organismo surgido tras arduas luchas estudiantiles, en Sevilla y Valladolid, a lo largo de los 80, donde los estudiantes clamaban por la existencia de un organismo que permitiese su representación en las Universidades. Han sido luchas intensas, donde llegó a derramarse sangre.

Institución que sin embargo, a veces se queda vacua, en tiempos de desbandada de la conciencia e implicación general. Se convierte en un mero asiento, una cómoda butaca de oficina. Cualquier aprendiz de funcionario puede ocuparla y empezarla a ostentar. Y queda desactivado su potencial luchador, sin dejar rastro alguno.

No olvidemos que contar con gente comprometida, de entre nuestras filas, en una Delegación, significa contar con un apoyo institucional en forma de presupuesto, en forma de recursos legales, y en forma de voz, de altavoz. La Delegación puede llegar a mucha gente, atrayéndola a los Grupos de Trabajo y aumentando su poder de acción y su peso. Puede dedicar presupuesto a panfletos, carteles, fotocopias, teléfono y conexión... a traer profesores de otros sitios para ponencias y charlas, para debates... Puede irrumpir a su voluntad en clases, con el fin de difundir cualquier información de interés, y llamar a las Asambleas de Alumnos a los estudiantes, convocarlas y, con el correspondiente mandato asambleario, decretar un parón académico, por el cual se interrumpa toda actividad docente a lo largo de la fecha estipulada.

De esta forma es como podemos conseguir volcar un instrumento que en principio emana de instituciones burocráticas —pero a través de una histórica conquista— en el fortalecimiento y extensión de la lucha; en la dedicación de fondos al apoyo de la misma en otras facultades e incluso universidades. Se convierte en punta de lanza de estos Grupos de Estudiantes, de trabajo y discusión.

Y por qué no, desde estas Delegaciones podemos impulsar la presentación de una lista comprometida en la lucha anti-Bolonia, al máximo organismo de representación, en nuestro caso, de la Universidad de Sevilla: el CADUS, aumentando con mucho los recursos y eco mediático; el presupuesto. Pudiendo fletar autobuses, empapelar universidades, invertir en la lucha, convocar a nivel general un parón... Un empujón conjunto, en definitiva, a la lucha de los Grupos de Trabajo.

Cuando es tomada por los estudiantes, la Delegación —y a su vez el CADUS— se convierte en un espacio abierto y activo al servicio de los mismos. La conquista de un espacio con reconocimiento institucional en toda la dimensión de su lucha.

Por el contrario, cuando se encuentra desactivado su potencial de activismo, tomada por personal indiferente o lacayo, oportunista, o fácilmente corruptible, que sólo mira por su interés personal y la convierte en un cómodo y pasivo despacho, con aras al arribismo, con buenas relaciones con las figuras jurídicas, con el "todopoderoso" Decano y el corporativismo imperante a su alrededor, con las altas instituciones y esferas, a las que es incapaz de enfrentar y respoder por parte del estudiantado, de hacer valer cualquier mandato, por atrevido que sea, por parte de la Asamblea... caemos en la burocracia. En el desdén y el torpedeo constante a la acción en que conjuntamente acometen cada vez más estudiantes, en una común acción.

¡Los estudiantes no podemos consentir eso en un momento como el actual! ¡No podemos permitir que el Delegado de los alumnos se convierta en Delegado del Decano, del Rector, que nos imponen, sin consultarnos, Bolonia! En delegado del interés de cualquier ayuntamiento de turno o lobby partidocrático y financiero.

Por eso, ante tal ultraje, cuando la Delegación o institución, que se supone nos representa, comienza a torpedearnos, dejándose en evidencia, y con ella su neutralidad pretendida, debemos tomar medidas, ¡hacerle frente!, y poner, al servicio de su reconquista todos los recursos disponibles que sean necesarios por parte de los Grupos de Trabajo y de toda Delegación favorable.

¡Es hora de concentrar nuestros esfuerzos y unir las manos todos juntos en la lucha por una Universidad al servicio de los intereses sociales, y no del interés especulativo de unos cuántos lobbies partidistas, empresariales o financieros, dispuestos a especular con nuestro futuro!

¡Por eso todos a la calle! ¡Todos a los Grupos de Trabajo! ¡A reocupar las Delegaciones de Alumnos y puestos de representación, despojándolos de su secular burocracia! Porque sólo de esta forma estaremos en condiciones de lograr que nuestras demandas ¡sean oídas!, y ya no más pisoteadas y torpedeadas, "con todas las de la ley"...

Expulsemos de nuestros campus, de los organismos de facultad a los Gillermos, a los Cristóbal, que torpedean, engañan e impugnan listas, a los niñatos del actual CADUS, al Santander, la ANECA y los bancos. ¡Ampliemos los estatutos de facultad y universidad para que ningún grado o titulación pueda aprobarse en las facultades sin pasar por discusión, votación y mandato de asamblea! ¡Reimplantemos el sufragio universal para votar al Rector y al Decano!

¡Reventemos el garito burocrático, en definitiva!

¡Sólo así comenzará a cobrar vida el auténtico poder de los estudiantes!, por una Universidad pública, laica, gratuita y de calidad, ¡al servicio de los estudiantes! Y no de bolsillos privados, e intereses de especuladores, magnates y banqueros: de los Gates, los Polanco y los Botín, o los Monteseirín, los y Aguirre y Chaves, los Aznar y los Zapatero.

Porque la "uni" no es mercancía:
¡No al Decreto, no a Bolonia, no a la LOU!
¡Contra la ANECA y los grados, los Másters y Becas-Préstamo!
¡Contra las Delegaciones y Claustros corruptos y oportunistas!
¡Contra la privatización de la educación!

¡Estudiantes y asalariados, uníos!
¡Construyamos las Asambleas y los Grupos de Trabajo "No a Bolonia"!

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