SOBRE LA NECESIDAD DE UN MOVIMIENTO ESTUDIANTIL ARTICULADO DESDE LA BASE
Balance crítico
Cómo ligarnos al estudiante de base
La importancia de un organismo de prensa periódico y participativo que aglutine y aúne problemas de cada carrera y clase
Sobre la importancia de controlar (y de criticar) a nuestros representantes legales
Sobre la polémica de la Organización Permanente
Ideas para un nuevo tipo de organización
1. Balance crítico
Nos encontramos en un momento de retroceso en la lucha estudiantil, marcado por la útima derrota, con la Implantación del Real Decreto que ha sembrado la desmoralización entre el sector más concienciado del estudiantado, que comenzaba a destacarse en un conato de lucha estudiantil, con manifestaciones de hasta varios miles de estudiantes en las ciudades más populosas. Estas alcanzan su punto más álgido el 13 de Noviembre.
Este retroceso, se ve contrastado con una ofensiva en el conjunto de medidas que perjudican al estudiantado, adoptadas por las direcciones universitarias y autoridad gubernamental y académica, que continúan con la aprobación de grados y destrucción o mutilación de licenciaturas y diplomaturas. Este proceso, se ve alentado a falta de un mecanismo de respuesta más o menos unitario capaz de oponer resistencia a estos ataques, organizado desde la misma base del estudiantado.
Factores que han favorecido esta derrota han sido:
1. La total incapacidad de la vanguardia estudiantil de los Grupos de Trabajo y similares (y sus equivalentes en el resto del Estado: Asambleas anti-Bolonia, PMDUP de Barcelona, ACME, etc.) para canalizar aquel movimiento inicial de ascenso en torno al 13-N en un programa o plan de movilizaciones a nivel estatal, que culminasen con una huelga general indefinida, y se coordinasen desde el Encuentro de Burgos.
2. La incapacidad de esta dirección de facto (vanguardia estudiantil de los GdT) para ligarse a sectores extrauniversitarios, fundamentalmente familias obreras, que sufrirán el impacto económico y social de esta reforma que, junto con todo un paquete de medidas “ultras” neoliberales en el contexto de crisis, están llegándonos cada día desde directivas de la Unión Europea. Esto es igualmente válido para estamentos universitarios como los trabajadores del PAS.
Esto es particularmente grave en un momento en el que el movimiento estudiantil comenzaba a atraer la atención de los medios de prensa (ya fuese para deslegitimar o desvirtuar las protestas como para capitalizarlas como factor añadido de crítica partidista al gobierno en vísperas de elecciones europeas).
En lugar de esto, la dirección de facto o “vanguardia” estudiantil de los GdT prefirió abogar por medidas que conducían al autoaislamiento, del tipo de encierros minoritarios, en un momento en que los estudiantes continuaban las clases en espera de nuevas convocatorias a manifestaciones con paro académico, a pie de calle, generándose una disociación entre la vanguardia estudiantil radicalizada y el estudiantado medio.1
La responsabilidad de los GdT2 y de las decisiones que ha ido tomando en este asunto es total. No hacer balance y ponerle nombres y apellidos a esta derrota nos llevará a continuar de forma ciega esta dinámica perdiendo a activistas y esfuerzos en una lucha aislacionista que nos conducirá a nuevas y más aplastantes derrotas.
2. Cómo ligarnos al estudiante de base
Es necesario ligarnos al estudiante de base.
Algunos de los elementos más importantes que permitieron movilizar al estudiantado de cara a la convocatoria estatal del 13-N fueron las Asambleas de Estudiantes –que, aquí en Sevilla, cuentan con reconocimiento legal en los estatutos3–, además de los Encuentros Estatales.
Son sobre todo las Asambleas, y no los Grupos de Trabajo de carácter puramente vanguardista, las que permiten la participación y el debate con un conjunto mucho más amplio del estudiantado, así como un seguimiento mucho mayor de convocatorias, siempre y cuando estas partan de ese debate de base con los estudiantes, y no de decisiones tomadas ya desde arriba y de antemano.
Nuestra principal prioridad, ahora mismo, es romper con el aislamiento que la vanguardia estudiantil ha desarrollado respecto al estudiante medio. Una primera forma de hacerlo es abriendo el debate sobre cuestiones importantes en las Asambleas.
Una segunda forma de hacerlo es llevando el debate a las aulas.
La mayoría de los estudiantes no participan de las Asambleas. Dentro de las Asambleas, los estudiantes que asisten siguen siendo un sector de vanguardia, si bien más amplio (el mismo que el curso pasado estaba dispuesta a asistir a las manifestaciones). Recuperar el apoyo de este sector que sí asiste a las Asambleas, aprovechando el debate (y concienciándolo) es vital. Que cada asistente se comprometa a llevar el debate a sus cursos, a discutir con sus compañeros el orden del día, y votarlo, eligiendo al menos un representante por clase que se comprometa a ir a las Asambleas y que represente a su clase.
Si conseguimos convertir, en cada Asamblea, en activistas potenciales a los participantes, será posible reabrir un debate más amplio en sus respectivos cursos, será posible reabrir el debate en las aulas.
Estos representantes podrían coordinarse entre sí a través de listas de e-mail independientes de las Delegaciones o superiores instancias institucionales.
Sería un sistema mucho más democrático y, lo que es mejor, verdaderamente representativo, y factible, de implicar al conjunto de los estudiantes. La voz de los estudiantes de base tendría representación, y mucho más peso de cara a las autoridades, y al Rectorado.
3. La importancia de un organismo de prensa periódico y participativo que aglutine y aúne problemas de cada carrera y clase
También es importantísima la vertebración de organismos de prensa periódicos, a modo de boletines, de una o dos hojas, semanales o quincenales, que sean participativos, que cuenten con la participación de al menos un representante por clase, y sirvan como herramienta de propaganda y de agitación que dé a conocer los diferentes problemas de cada carrera o curso entre el conjunto de los estudiantes, y sirva para poner en común sus problemas diversos, generando un mayor nivel de conciencia sobre las consecuencias de la privatización y el Decreto en la práctica.
Además de elemento de difusión, nos puede ayudar a extender las convocatorias.
Una herramienta tal nos puede ayudar a relevantar nuestro movimiento contra la privatización de la enseñanza, en un momento en el que, como el actual, se haya bastante muerto y carece de una capacidad organizativa que le permita defenderse contra los ataques de la dirección rectoral y las autoridades gubernamentales y académicas.
4. Sobre la importancia de controlar (y de criticar) a nuestros representantes legales
La lucha por Delegaciones democráticas es siempre útil en los momentos de lucha y cuando existe un debate amplio a través de asambleas. Sin embargo la experiencia de estos 2 años cortos de lucha estudiantil resulta altamente representativa de cómo muchas de estas Delegaciones, en el momento que la lucha se resiente y se produce la desmovilización del movimiento, tienden a cerrarse más en sí mismas y burocratizarse, buscando en algunos casos intereses propios relacionados con la negociación de los presupuestos con las autoridades académicas.
Es importante destacar como hecho paradigmático de esta tendencia el que la actual Delegación de Geografía e Historia, después de casi un año de lucha estudiantil, haya terminado dando unilateralmente su apoyo público a la candidatura del nuevo Decano de Geografía e Historia (partidario del “Sí a Bolonia crítico” [qué raro]), de cara a las elecciones, sin antes contar con el mandato asambleario de su respectiva Asamblea, justificándolo en la necesidad de un voto de castigo ante las medidas de fuerza y boicot ejercidas por el antiguo Decano y la imposibilidad de convocar Asamblea en plenas fechas de exámenes, lo que no cambia el hecho de haber incurrido en una toma de decisiones a espaldas de su Asamblea, en contradicción de su propio programa y la base electoral que lo había votado, ante una medida de gran relevancia política.
Un año antes, ya asistíamos a un similar proceso de burocratización y cerrazón en sí misma de la Delegación de Filología, que terminó votando abstención a las memorias de verificación de grados en la Junta de Facultad de dicho centro, contra la tendencia de una Asamblea de Estudiantes de Filología que había votado NO en toda ocasión que se había consultado tanto al Plan Bolonia, como al Real Decreto, como a la LOU, como al esquema actual de Grados, y nada debía hacernos pensar en aquel momento que cambiaran repentinamente su voto al de abstención ante las memorias de verificación de grados concretos, como de hecho se demostró cuando, una vez más, volvió a consultarse la cuestión, luego de haber votado su Delegación abstención en Junta.
Es importante tener a raya a los líderes y representantes, y más, desde el momento en que ocupan cargos de representación vinculados a las instituciones y la burocracia universitaria, de difícil revocación, si no es derrotándolos en un duro proceso de elecciones una vez al año.
Por eso hemos de desmarcarnos y ser especialmente críticos con la actual deriva de la Delegación del CADUS, que no contenta con presentarse y ganar la anterior elección pactando con Delegados partidarios del llamado “Sí a Bolonia crítico”, renuncian a presentarse como abiertamente anti-Bolonia, puesto que buscan, en todo momento el consenso con estos sectores tan poco representativos de nuestra lucha a cambio de su favor, insertándonos en una dinámica conciliadora y cada vez más claudicacionista en nuestra lucha contra la LOU y sus sucesivas Estrategias (2010, 2015) y Reales Decretos, y en la lucha contra todo el proceso global de privatización de la enseñanza universitaria. Lejos de ello, prefieren posicionarse a favor de protestas o luchas más bien puntuales y casi simbólicas contra puntos concretos de nuestra legislación universitaria, de manera además pasajera, como puede ser la lucha contra el artículo 27, sin hacer un esfuerzo claro por buscar y transmitir a los estudiantes desde la misma mesa del CADUS en la última Asamblea de Universidad (que incluía en su representación a un partidario del Sí Crítico) las causas, explicaciones y una visión de fondo del porqué del asunto.
Creo que esta actual deriva nos mete en un callejón sin salida y debe ser rechazada por parte de quienes deseemos continuar nuestra lucha con todas sus consecuencias y vincularnos de forma honesta al estudiante desconcienciado, de base, concienciándolo contra el proceso de privatización y las consecuencias que éste tiene sobre nuestra enseñanza, nuestro futuro laboral y sobre el nivel de vida general de las familias trabajadoras en su conjunto y, en particular, de los estudiantes.
Sin poner en duda lo sacrificado de la labor diaria de muchos de estos activistas del CADUS, lo cierto es que sus esfuerzos nos llevan en una dirección reformista, estrechamente sindicalista (limitada a un programa de mínimos completamente desligado del objetivo máximo y, por otra parte, muy limitado). Nos llevan, en definitiva, en una dirección equivocada, que, lejos de aunar las diversas quejas del estudiante medio en favor de una lucha común contra el proceso de privatización de la enseñanza, divide sus luchas, y lo más probable, es que nos conduzca a una nueva derrota semejante o mayor a la que nos ha conducido la táctica de aislarnos en torno a sectores de vanguardia sin vincularnos con el estudiante de base, el PAS o sectores extrauniversitarios.
5. Sobre la polémica de la Organización Permanente4
Desde finales de curso, la vieja vanguardia estudiantil de los antiguos Grupo de Trabajo en torno a Delegaciones y CADUS, con el apoyo de colectivos del tipo de Izquierda Anticapitalista, la UJCE y En Lucha, viene impulsando la creación de un nuevo colectivo, llamado Organización Permanente, con la finalidad de aglutinar los últimos elementos remanentes de los Grupos de Trabajo, y continuar la lucha estudiantil, transmitiendo el relevo.
Es evidente que el Grupo de Trabajo, o lo que queda de él (en campus como el Rectorado, una vestigial y simbólica “Coordinadora contra el artículo 27”) se encuentra en su pleno derecho a lanzar y fundar nuevos colectivos, del tipo que sean, pero no pueden pretender que todos los integrantes del mismo, o del movimiento estudiantil, los acepten. El problema que aquí viene a discutirse es sobre si ese es el marco más adecuado, en la situación actual, para continuar con la lucha estudiantil.
Si nuestro mayor problema para participar en un movimiento amplio es la actual dinámica de aislamiento, que ha conducido a anteriores derrotas, precisamente cuando las protestas estudiantiles comenzaban a repuntar en torno al 13 de Noviembre a nivel de todo el Estado español, es de esperar que un nuevo colectivo con la vieja dirección del movimiento estudiantil –que ya nos ha revelado sus limitaciones y su incapacidad para ganar y mantener movilizados a amplios sectores del estudiantado a la lucha– no pueda ser un factor de unidad válido, factible, creíble ni aceptable para todos los que queramos seguir luchando contra el proceso de privatización de la enseñanza. En cambio, es indiscutible que sí lo serán unas Asambleas de Estudiantes o macro-asambleas que partan de abajo, con asambleas en cada curso y representantes democráticamente electos por clase y Asamblea que defiendan y representen su mandato y sirvan de correa de transmisión. Lo mismo es válido para eventuales Coordinadoras de Universidad, Coordinadoras Andaluzas y Encuentros Estatales del movimiento estudiantil en contra del proceso de privatización de la enseñanza.
Que las cuestiones que se debatan en estos y resoluciones que cada representante en ellos defienda deben partir no sólo de cada Asamblea de Facultad, sino de cada curso y clase, es vital si queremos superar las limitaciones del anterior proceso de lucha contra el Real Decreto y relevantar un movimiento estudiantil lo suficientemente amplio.
Esta es la prioridad ahora mismo: vincularnos al estudiante de base, con miras a desarrollar un polo de lucha crítico, basado en la democracia de base, la unidad de las luchas dispersas contra el proceso general de privatización y la alianza con sectores extrauniversitarios; y no la creación de un nuevo colectivo estudiantil mucho más minoritario y aislado si cabe del estudiantado que el anterior GdT.
Después de que dicho movimiento estudiantil exista, y sólo si en sus asambleas de base, facultad, centro, provincia, etc., así se confirma, este tendrá todo el derecho y el deber –y será prioridad para los activistas del movimiento– dar paso a la construcción de un verdadero Sindicato de Estudiantes contra la Patronal Universitaria y basado en la Democracia Directa.
Un colectivo más, entiéndase, organización permanente, con 30 personas, no involucra al conjunto de los estudiantes que son los que tienen que organizarse con el proceso de privatización de la enseñanza.
Para involucrarla hay que hacerles ver los problemas. Si yo me reúno con 20, ¿cómo consigo que esos problemas que yo debato lleguen a los demás?
6. Ideas para un nuevo tipo de organización
Las octavillas son insuficientes, en la medida en que la gente no las ve como suyas, a menos que participe en ellas y las vean como un reflejado de sus verdaderos problemas, y sus debates. Es más importante el contacto directo. Necesitamos un foro de debate en que la gente participe activamente al plantear sus problemas, y del cual podamos sacar ideas para una publicación periódica que implique de manera progresiva al estudiante desmovilizado.
El trabajo en torno a esa publicación nos serviría para articular un nuevo modo de organización mucho más abierta, vinculada al debate con el estudiante medio en las aulas y Asambleas, y que se iría convirtiendo en un polo crítico, con el tiempo, dentro del movimiento estudiantil.
Este polo crítico debería partir de algunas premisas básicas como es la búsqueda de la unidad con elementos extrauniversitarios, fundamentalmente familias trabajadoras, extendiendo el debate afuera de la Universidad para conseguir un mayor apoyo contra medidas como la Estrategia 2015, y el dar una visión de conjunto de todo el problema de la privatización universitaria que supere la lucha o queja puntual por aspectos concretos en la adaptación o aplicación del Plan Bolonia, que busque aunar a todos los sectores afectados bajo una misma consigna: “fuera las empresas. No a la privatización”. Esta organización será abierta y partirá de una premisa u objetivo fundamental, que es generar un movimiento estudiantil con la mayor participación posible5 del estudiante medio, y donde las decisiones partan desde el debate en la base.
Roberto Mérida (Xpectrvm), Filología
1 Esto fue especialmente criminal en la Universidad de Sevilla y, particularmente, en el Rectorado, donde la dirección rectoral de la Universidad había empezado a tomar medidas de clarísimo carácter represivo en respuesta a un incipiente movimiento estudiantil que comenzaba a serle molesto y amenazaba con poner en entredicho su imagen ante algunos medios de prensa. El mejor ejemplo fue el cierre durante dos meses de la puerta principal del rectorado y las verjas del patio central, acción llamada a limitar el derecho de reunión y dificultar nuestro trabajo de agitación.
Otras medidas que faltaron fue un trabajo constante de difusión con mesas en la misma puerta de la universidad o en calles céntricas, no sólo hacia el conjunto del estudiantado y otros estamentos universitarios sino hacia el resto de la ciudadanía. Se echa en falta así mismo la iniciativa propuesta por algunos elementos en los GdT y macro-asambleas de crear algo parecido a la célula de institutos, pero en lugar de con estudiantes de enseñanzas medias, con trabajadores que tendrán que pagar la enseñanza a sus hijos.
2O más exactamente de quienes tenían la posición mayoritaria y lo dirigían en la práctica.
3 No en vano una de las tantas medidas y más significativas, de carácter represivo que ha tomado el Rectorado junto con sus Delegaciones adeptas ha sido la de lanzar enmiendas, en el Reglamento General de Estudiantes, llamadas a limitar o coartar su capacidad de decisión y poner trabas a las convocatorias de huelgas. Recordamos que, sin embargo, la existencia de Asambleas con mandato asambleario y derecho a huelga reconocidas en nuestros estatutos es patrimonio exclusivo de sólo algunas universidades del Estado. Allí donde no existían estas conquistas legales, los estudiantes han recurrido a otros medios, como la convocatoria de macroasambleas, también convocadas con posterioridad a nuestras manifestaciones en algunos casos.
4 Nuevo colectivo de un sector de la vanguardia estudiantil de los ex-Grupo de Trabajo en torno a Delegaciones y CADUS, con el apoyo de colectivos del tipo de Izquierda Anticapitalista, la UJCE y En Lucha.
5Entiéndase como “lo más masiva que sea posible”.